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El brazo izquierdo

Un joven de 15 años sufrió un accidente con su ciclomotor y tuvieron que amputarle el brazo izquierdo. Luego de un año de recuperación decidió aprender Judo. Su Sensei (maestro) era un anciano experto en este arte marcial.

Al cabo de tres meses y pese a demostrar gran entusiasmo, el maestro sólo le había enseñado un movimiento. Lo aprendió a la perfección, pero comenzó a aburrirse. Pidió que le enseñara más ; le dijo que por ahora era todo lo que él necesitaría aprender.

Cansado de repetir hasta el cansancio la misma toma miles de veces, abandonó la práctica.

Una tarde recibió un llamado del maestro invitándolo a competir en un torneo.

Luego de varias rondas clasificó para disputar la final. Su adversario era grande y demostraba mucha destreza. El sentía poca confianza pero el maestro lo alentaba a continuar.

Fue una larga lucha, su oponente perdía concentración. Rápidamente, el muchacho aprovechó ésto y logró vencerlo.

De regreso a casa el muchacho preguntó: "¿Cómo pude ganar un torneo con sólo un movimiento?"

El Sensei contestó: "Tú has logrado dominar uno de los movimientos más difíciles en el judo. La única defensa contra esa toma era que tu rival se agarrase de tu brazo izquierdo".

Todos tenemos un brazo izquierdo, un flanco aparentemente débil. Cuando concentramos el foco y logramos transformar esa debilidad en una fortaleza, el resultado sobrepasa cualquier expectativa, derriba toda estrategia.

Ser fuertes en nuestra debilidad nos hace imbatibles

A mi hijo

Sólo por hoy, en la mañana, voy a sonreír cuando vea tu rostro y a reír cuando tenga ganas de llorar.

Sólo por hoy, en la mañana, voy a dejarte escoger la ropa que té vas a poner, voy a sonreír y a decirte que te queda perfecta.

Sólo por hoy, en la mañana, voy a pasar por la lavandería y a pasar por ti, para llevarte al parque a jugar.

Sólo por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y voy a dejarte que me enseñes como armar ese rompecabezas juntos.

Sólo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar la computadora, para sentarme junto a ti en el jardín para hacer burbujas de jabón.

Sólo por esta tarde, no voy a reclamarte ni siquiera a murmurar, cuando tu grites y llores cuando pase el carro de los helados, y voy a salir contigo a comprarte uno.

Sólo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ti cuando crezcas y voy a pensar otra vez todas las decisiones que haya hecho acerca de ti.

Sólo por esta tarde, te dejaré que me ayudes a hornear unas galletas y no voy a estar detrás de ti tratando de arreglarlas.

Sólo por esta tarde, te llevaré a Mc Donald’s y vamos a comprar una Cajita Feliz para ambos, para que tengas los dos juguetes.

Sólo por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contaré una historia acerca de cuando tu naciste y sobre lo mucho que te quiero.

Sólo por esta noche, te dejaré salpicar en la tina y no me voy a enojar.

Sólo por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos sentamos en el porche a contar las estrellas.

Sólo por esta noche, estaré junto a ti por horas y extrañaré mis programas favoritos de TV.

Sólo por esta noche, cuando pase mis dedos entre tu cabello mientras oras, simplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo que he recibido.

Voy a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscando a sus hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos en sus tumbas en lugar de en sus camas, y en las madres y padres que están en los hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no poder hacer nada más.

Y cuando te dé un beso de buenas noches te voy a estrechar un poco más fuerte, más tiempo. Así, agradeceré a Dios por ti y no le pediré nada, excepto, un día más. 

Decídete volar!

Abandona tu comodidad, enfrenta tus miedos e inseguridades, y sólo así, comenzarás a volar?

Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola:

"Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir. En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso."

Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.

Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar ALTO y muy lejos del pantano.

Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente. Dios te acompañará y te dirá que camino tomar.

Pirámide

Debes aprender que, con paciencia, puedes mejorar tu destino.
Debes saber que, mientras más tenaz sea tu paciencia, más segura será tu recompensa.

No existe ningún gran logro que no sea el resultado de un trabajo y de una espera pacientes.
La vida no es una carrera.
Ningún camino será demasiado largo para ti si avanzas sin prisa.

Evita, como la peste, todo carruaje que haga un alto para ofrecerte un rápido viaje a la riqueza, la fama y el poder.
La vida tiene condiciones tan duras, hasta en sus mejores momentos, que las tentaciones, cuando hacen su aparición, pueden destruirte.
¡Camina!
Puedes hacerlo.

La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce.
Con paciencia puedes soportar cualquier adversidad y sobrevivir a cualquier derrota.
Con paciencia puedes controlar tu destino y tener lo que desees.
La paciencia es la clave de la satisfacción para ti y para los que deben vivir contigo.
Comprende que no puedes apresurar el éxito del mismo modo que los lirios del campo no pueden florecer antes de la primavera.

¿Qué pirámide se construyó alguna vez si no fue piedra sobre piedra?
¡Cuán pobres son los que no tienen paciencia!
¿Qué herida sanó alguna vez a no ser poco a poco?
Todos los inapreciables atributos que los hombres prudentes proclaman como necesarios para alcanzar el éxito, son inútiles si no tienes paciencia.

El ser valiente sin paciencia puede matarte.
El ser ambicioso sin paciencia puede destruir la carrera más prometedora.
El esforzase por alcanzar la riqueza sin paciencia no hará sino separarte de tu magra bolsa.

El perseverar sin paciencia es siempre algo imposible.

¿Quién puede dominarse, quién puede perseverar sin la espera que es uno de sus atributos?

Empléala para robustecer tu espíritu, para dulcificar tu carácter, para calmar tu enojo, para sepultar tu envidia, abatir tu orgullo, frenar tu lengua, contener tu mano y entregar todo tu ser, a su debido tiempo, a la vida que mereces.
Cueste lo que cueste, sigue avanzando. ¡Adelante! Un peldaño más en la vida, en la enfermedad, en la alegría. Hay que crecerse y envalentonarse, como esos forzudos de circo. La gran carpa del mundo se sostiene con personalidades fuertes y recias, con peñascos humanos, resplandecientes de optimismo.

Hombre es el que nace de nuevo. El que cada día bracea en el mar de la vida. Hay que abrir los ojos, tomar aire y lanzarse. Saborea el optimismo. Hay que morir cada noche, para resucitar todas las mañanas para no convertirse en estatuas de sal.


Algo no anda bien

Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado a 18 millas en las afueras de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos bien adentro del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mi siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.

Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para atender una conferencia que duraba el día entero y yo salté a la oportunidad. Como iba a la ciudad, mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y, como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes como llevar el auto al taller. Cuando despedí a mi padre el me dijo: "Nos vemos aquí a las 5 p.m. para irnos a casa".

Después de muy rápidamente completar todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me enfoqué tanto con una película de John Wayne que me olvidé del tiempo. Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p.m. El me preguntó con ansiedad: "¿Por qué llegas tarde?" Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar... esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.

Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo: "Algo no anda bien en la manera que te he criado que no te ha dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar qué es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y pensar sobre esto". Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos de terracería, sin iluminación. No lo podía dejar solo... así que yo manejé 5 horas y media detrás de él...viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.

Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir.

Tenía el cielo en la tierra y lo perdí

La conocí en mi oficina, era una muchacha con unos años menos que yo; y sin ser una belleza, no era fea; y además con un cuerpo muy bonito; simpática, y muy sensual. También goza de gran inteligencia. Yo la admiraba porque también era muy eficiente en su trabajo. Nunca pasó por mi mente el tener algo que ver con ella. Adicionalmente, nunca había sido infiel a mi esposa, quizá porque siempre he sido del tipo hogareño, y más bien tímido.

Sin embargo las circunstancias se dieron cuando la naturaleza del trabajo giró, y lo que pareció un resbalón accidental de ella, que ahora pienso no fue tan accidental, nos obligó a afianzarnos uno al otro. De ahí en adelante se abalanzaron ciertas ideas en mi mente que poco a poco se fueron haciendo realidad, hasta que un día, cegados por la pasión, ni yo ni ella nos detuvimos. Un par de semanas más tarde me informó del posible de embarazo, y poco después lo confirmábamos con los contundentes análisis clínicos. Empezó la zozobra para determinar que hacer. Finalmente llegamos a la decisión del aborto.

Me atreví a consultar solamente con dos personas, un amigo, y un sacerdote; el amigo no apoyó esa decisión pero me informó donde había un consultorio que con menos riesgos podría efectuarse. El sacerdote me advirtió de las consecuencias morales de tal medida, sin embargo, nos dimos prisa y la decisión se llevó a la práctica.

Desconozco si anteriormente ella ya había hecho lo mismo, pero lo dudo porque vi y sentí lo tremendamente traumático que le resultó; tardó en reponerse y yo contribuí en lo que pude en su recuperación psíquica. Cuando acudí a confesarme el sacerdote fue benévolo facilitando que se me levantara la excomunión, pero claro, me hizo comprometerme a que ya no la seguiría viendo.

De veras que lo intenté haciendo trámites para que fuésemos trasladados profesionalmente alguno de los dos. En lugar de cambiarnos, por las nuevas condiciones de trabajo, se nos dieron mayores facilidades de estar juntos.

Por entonces investigué un poco, y supe que ella se veía también con otra persona.

Hablé con ella para decirle que no nos veríamos más. Para mi sorpresa no lo aceptó, al contrario, prometió dejar al otro y expuso muchas razones; me dejé convencer. No estaba enamorado de ella, ni siquiera sé como llamarlo, creo que estaba apasionadamente enredado. De manera que verla y tratarla, era formidablemente disfrutado por mi, pero en mi interior se desgarraba mi mente y mi espíritu. Después de ella hubo otras mujeres: el tabú se había roto... y parece que el sexo es un vicio, igual que otros, difíciles de dejar.

Ahora no sé qué decirme ni a mí mismo en mis propias tribulaciones, que no son pocas. Estoy bastante seguro si digo que no pasa un día sin que me acuerde de esa decisión, y lo lamente, y me lo recrimine, y pida perdón a Nuestro Señor. La relación con mi esposa nunca fue peor; y aunque mis hijos me siguen respetando y escuchando, sé que ahora lo hacen por lo que les enseñamos antes y por su propia madurez. Son escasas las personas que disfrutan de una conversación conmigo, sólo lo ordinario. Y me pregunto ¿Porqué habrá quienes, incluso siendo médicos, ven el engaño como algo perfectamente normal?

Cómo lamento que ya no tenga yo la capacidad de dar consejos. Cómo añoro esa tranquilidad interior que me hacía sentir tan bien aun en las situaciones más difíciles. Cómo me duele haber tenido y perdido esa paz interior que me hacía sentir y gozar la intensidad de la vida y del amor. ¡Creo que estoy describiendo la pérdida de la gracia! Esto equivale a perder una parte del corazón y de la existencia. Y lo peor ¡aún no encuentro como reparar ese daño! Todo tiene su precio, ¡lo sabía! Y ahora ya lo estoy comprobando. Tenía el cielo en la tierra y lo perdí".


Terapia simple



Si te sientes cansado y deprimido
Si en tu vida no tienes ya consuelo
Si piensas que has perdido la esperanza
Serénate un momento y mira el cielo.

Si te sientes al borde de un abismo
Y una fuerza te empuja hacia el infierno
Si ya nada te atrae o te seduce
Serénate un momento y mira el cielo.

Luego baja la vista y más tranquilo
Contempla en derredor cuanto hay de bueno
Bosques, ríos, montañas y llanuras
Maravillas sin par de nuestro suelo.

Todo ello te fue dado, es don gratuito
Las flores del jardín y el mañanero
Canto del ave al pie de tu ventana
Que te invita a comenzar de nuevo.

Educa tus sentidos y percibe
La suave melodía que el Eterno
Inspiró para el arte de Beethoven
Y de tantos artistas que no han muerto.

Si es invierno revuélcate en la nieve
Si es verano navega mar adentro
No temas, el Señor está contigo
No te tomes la vida tan en serio.

Y luego aligerado de la carga
Y el peso de nefastos sentimientos
Relájate en tu silla favorita
Respira hondo y vuelve a ver el cielo. 

El mejor... es el más humilde

Un maestro budista viajaba a pie con sus discípulos, cuando se dio cuenta de que discutían entre ellos quien era el mejor.
- Practico la meditación desde hace quince años - decía uno.
- Hago caridad desde que salí de la casa de mis padres - decía otro.
- Siempre he seguido las enseñanzas de Buda - decía un tercero.
Al mediodía, pasaron debajo de un manzano para descansar.
Las ramas estaban cargadas, y llegaban al suelo con el peso de las frutas.
Entonces el maestro habló:
- Cuando un árbol está cargado de fruta, sus ramas se doblan y tocan el suelo. Así, el verdadero sabio es aquel que es humilde.
«Cuando un árbol no tiene frutos, sus ramas son arrogantes y altivas. Así, el loco siempre se cree mejor que el prójimo.»

La niña de las manzanas

Un grupo de vendedores fueron a una convención de ventas, todos habían prometido a sus esposas que llegarían a tiempo para cenar el viernes por la noche.
Sin embargo la convención terminó un poco tarde y llegaron retrasados al aeropuerto.
Entraron todos, con sus boletos y portafolios, corriendo por los pasillos. De repente , y sin quererlo uno de los vendedores tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas; las manzanas salieron volando por todas partes, sin detenerse, ni voltear para atrás los vendedores siguieron corriendo y apenas alcanzaron a subirse al avión, todos menos uno.
Este se detuvo, respiro hondo y experimento un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas.
Les dijo a sus amigos que siguieran sin él y le pidió a uno de ellos que al llegar llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en un vuelo más tarde. Luego se regreso a la Terminal y se encontró con todas las manzanas tiradas por el suelo.
Su sorpresa fue enorme, al darse cuenta de que la niña era ciega.
La encontró llorando, con enormes lágrimas corriendo por sus mejillas, tentando el piso, tratando en vano de recoger las manzanas, mientras la multitud pasaba vertiginosamente sin detenerse; sin importarle su desdicha.
El hombre se arrodilló con ella, juntó las manzanas, las metió a la canasta y le ayudó a montar el puesto nuevamente. Mientras lo hacia se dió cuenta de que muchas se habían golpeado y estaban mallugadas. Las tomo y las puso en otro canasto, cuando terminó, sacó su cartera y le dijo a la niña:

"Toma por favor, estos cien pesos por el daño que hicimos, ¿Estás bien?. Ella llorando asintió con la cabeza, él continuó diciéndole "Espero no haber arruinado tu día". Conforme el vendedor empezó a alejarse, la niña le gritó: "Señor....." él se detuvo y volteó a mirar sus ojos ciegos.

Ella continuó: "¿Es usted Jesús...?"

Él se paró en seco y dió varias vueltas antes de dirigirse a abordar otro vuelo, con esa pregunta quemándole y vibrando en su alma: "¿ES USTED JESÚS?".

Y a tí ¿la gente te confunde con Jesús?....Porque ese es nuestro destino, ¿no es así? Parecernos tanto a Jesús, que la gente no pueda distinguir la diferencia. Parecernos tanto a Jesús, conforme vivamos en un mundo que está ciego a su amor, su vida y a su gracia.

Si decimos que conocemos a Jesús deberíamos vivir y actuar como lo haría Él. Vivir su palabra cada día.

Tu eres la niña de sus ojos, aun cuando hayas sido golpeado por las caídas. Él dejo todo y nos recogió a tí y a mí en el calvario; y pago por nuestra fruta dañada. ¡Empecemos a vivir como si valiéramos el precio que el pago! ¡empecemos hoy!

Para vivir mejor tienes que saber que el pasado ya quedo atrás y el futuro... siempre será mañana... sólo tienes el hoy.

Fortaleza

Cuando estés en la noche oscura del sufrimiento no culpes a Dios, no te culpes a ti mismo, ni culpes a los demás.

En lugar de ahogarte con la culpa fortalece tu espíritu con la oración, buenas lecturas y el apoyo de quienes te aman.

No te concentres únicamente en tus penas y valora todo lo bueno que aún puedes disfrutar.

Si no te dejas vencer por el desespero serás capaz de luchar, como lo hacen tantos que están en peores situaciones.

Por eso te conviene mirar hacia abajo y darte cuenta de que otros sonríen sin pies cuando tú lloras por no tener zapatos.

Hay penas que nos parecen insufribles pero paso a paso vamos saliendo adelante si avivamos la fe y la esperanza.

Nos pasa como el alpinista que ve la cumbre lejana, pero poco a poco sus bríos lo llevan hasta arriba.

Dios nunca te abandona y está allí contigo aunque a veces no lo sientas. Sigue adelante y verás como puedes más de lo que crees. 

Helado para el alma

La semana pasada llevé a mis niños a un restaurante. Mi hijo de 6 años de edad preguntó si podía dar las gracias. Cuando inclinamos nuestras cabezas el dijo: "Dios es bueno, Dios es grande. Gracias por los alimentos, yo estaría aún más agradecido si Mamá nos diese helado para el postre. Libertad y Justicia para todos. Amén"

Junto con las risas de los clientes que estaban cerca, escuché a una señora comentar: "Eso es lo que está mal en este país, los niños de hoy en día no saben como orar, pedir a Dios helado... ¡Nunca había escuchado esto antes!" Al oír esto, mi hijo empezó a llorar y me preguntó: "¿Lo hice mal? ¿Está enojado Dios conmigo?

Sostuve a mi hijo y le dije que había hecho un estupendo trabajo y Dios seguramente no estaría enojado con él.

Un señor de edad se aproximó a la mesa. Guiñó su ojo a mi hijo y le dijo: "Llegué a saber que Dios pensó que aquella fue una excelente oración".

¿En serio? - Preguntó mi hijo. - ¡Por supuesto! Luego en un susurro dramático añadió, indicando a la mujer cuyo comentario había iniciado aquel asunto: "Muy mal, ella nunca pidió helado a Dios. Un poco de helado, a veces es muy bueno para el alma".

Como era de esperar, compré a mis niños helado al final de la comida. Mi hijo se quedó mirando fijamente el suyo por un momento y luego hizo algo que nunca olvidaré por el resto de mi vida. Tomó su helado y sin decir una sola palabra avanzó hasta ponerlo frente a la señora. Con una gran sonrisa le dijo: "Tómelo, es para usted. El helado es bueno para el alma y mi alma ya está bien".
 

Cambia tu primero




Si cuidas una abeja, habrá más miel en el panal. 
Si evitas una injusticia, habrá más justicia en el mundo. 
Si cultivas un rosal, habrá más rosas en el jardín.
Si amas, Dios estará más presente en el mundo. 
Si siembras un grano de trigo, habrá más humanidad en el mundo. 
Si enciendes una vela, habrá más luz en la noche. 
Si vives en la verdad, habrá menos mentira en el mundo. 
Si cuidas un nido de golondrinas, habrá más golondrinas en primavera. 
Si vives en libertad, habrá más libertad en el mundo. 
Si enciendes un fuego, habrá más fuego en el invierno.
Si irradias en tu alegría, habrá menos tristezas en el mundo.
Si esperas cambiar tú cuando haya cambiado el mundo,
morirás sin haber vivido; 
Si comienzas cambiando tú, ya estás cambiando el mundo... 

Consejos para ser feliz

Al abrir los ojos por la mañana, dite a ti mismo: Que maravilloso es estar con vida! Este dia me debe ir mucho mejor que ayer.
Nunca te olvides de que tu controlas tu propia vida. Convéncete: "Yo estoy a cargo de lo que me pase, yo soy el único responsable".
Alégrate cuando te dirijas a tu trabajo. Siéntete feliz de contar con un empleo en estos tiempos de crisis económica.
Aprovecha al máximo tus ratos de ocio. No te sientes, ni empieces a flojear cuando puedes estar divirtiéndote o disfrutando de algún pasatiempo.
No te dejes agobiar por tus problemas económicos. Para los más de nosotros, que no podemos darnos el lujo de ser extravagantes, sencillamente ahorrar dinero para adquirir un articulo caro, puede darnos un sentimiento de gran satisfacción.
No te compares con los demás, la gente que lo hace tiende a la melancolía.
Se menos critico. Acepta tus limitaciones y las de tus amigos.
Concéntrate en tus habilidades y en las de ellos.
Mejora tu sentido del humor. No te tomes demasiado en serio, trata de encontrarle el lado humorístico a los momentos de adversidad.
Toma tu tiempo. No trates de hacer todo a la vez.
Sonríe más, más a menudo, a más gentes.

Hay que seguir cantando

Como cualquier buena mamá, cuando Karen supo que estaba esperando un bebé, hizo lo que pudo para ayudar a su hijo Michael de tres años a prepararse para una nueva etapa en su vida.

Supieron que el nuevo bebé iba a ser una niña, y día y noche, Michael le cantaba a su hermanita en el vientre de su madre. Él estaba encariñándose con su hermanita aún antes de conocerla.

El embarazo de Karen progresó normalmente. A tiempo empezó su labor de parto, pronto los dolores eran cada cinco, cada tres y finalmente cada minuto. Pero una complicación se presentó de repente y Karen tuvo horas de labor de parto.

Finalmente, después de muchas horas de lucha, la hermanita de Michael nació, pero en muy malas condiciones. La llevaron inmediatamente en una ambulancia a la Unidad de Cuidados Intensivos, sección neonatal del Hospital St. Mary en Knoxville, Tennessee.

Los días pasaron y la niña empeoraba. Los pediatras tuvieron que decirle finalmente a los padres las terribles palabras: "Hay muy pocas esperanzas, prepárense para lo peor". Karen y su esposo contactaron al cementerio local para apartar un lugar para su hijita. Ellos habían creado un cuarto nuevo para su hija y ahora se encontraban haciendo arreglos para un funeral.

Sin embargo, Michael, les rogaba a sus padres que le dejaran ver a su hermanita. "Quiero cantarle", decía una y otra vez.

Estuvieron dos semanas en Terapia Intensiva y parecía que el funeral vendría antes de que acabara la semana. Michael siguió insistiendo que quería cantarle a su hermanita, pero le explicaban que no se permitía la entrada de niños a Terapia Intensiva.

De pronto Karen se decidió. Llevaría a Michael a ver a su hermanita, ¡la dejaran o no! Si no veía a su hermanita en ese momento, tal vez no la vería viva nunca.

Ella le puso un overol inmenso y lo llevo a Terapia Intensiva, Michael parecía una enorme canasta de ropa sucia. Pero la jefa de enfermeras se dio cuenta de que era un niño y se enfureció. "¡Saquen a ese niño de aquí ahora mismo! No se admiten niños aquí" El carácter de Karen afloró y, olvidándose de sus lindos modales de dama, que siempre la habían caracterizado, miró con ojos de acero a la enfermera, sus labios eran una sola línea y con firmeza dijo: Él no se va hasta que le cante a su hermanita" y levantó a Michael y lo llevó a la cama de su hermanita.

El miró a la pequeñita, perdiendo la batalla por conservar la vida. Después de un momento empezó a cantar con la voz que le salía del corazón de un niño de tres años. Michael le cantó: "Eres mi luz del sol, mi única luz, tú me haces feliz cuando el cielo es gris...." (conocida canción en inglés "You are my sunshine").

Instantáneamente, la bebé pareció responder al estímulo de la voz de Michael, su pulso se empezó a volver normal. "Sigue cantando, Michael" le pedía desesperadamente su mamá con lágrimas en los ojos.

Y el niño seguía: "Tú no sabrás nunca, querida, cuanto te amo, por favor no te lleves mi luz del sol... "Al tiempo que Michael cantaba a su hermana, la bebé se movía y su respiración se volvía tan suave como la de un gatito cuando lo acarician.

"Sigue cantando, cariño" le decía su mamá y él continuaba haciéndolo como cuando todavía su hermanita estaba en el vientre de su madre. "La otra noche, querida, cuando dormía, soñé que te abrazaba en mis brazos..." seguía cantando el niño; la hermanita de Michael empezó a relajarse y a dormir con un sueño reparador que parecía que la mejoraba por segundos.

"Sigue cantando Michael"... ahora era la voz de la enfermera que, con lágrimas en los ojos, no dejaba de pedirle al niño que continuara.

"Tú eres mi luz del sol, mi única luz del sol, por favor no te lleves mi sol..." Al día siguiente... el mismísimo día siguiente... la niña estaba en perfectas condiciones para irse a casa.

La revista "Woman"s Day" lo llamó "El Milagro de la canción del Hermano". Los doctores le llamaron simplemente un milagro. Karen le llamó "El Milagro del amor de Dios". 

Bendíceme mis manos


Señor, bendice mis manos 
para que sean delicadas y sepan tomar 
sin jamás aprisionar, 
que sepan dar sin calcular 
y tengan la fuerza de bendecir y consolar. 

Señor, bendice mis ojos 
para que sepan ver la necesidad
y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra; 
que vean detrás de la superficie 
para que los demás se sientan felices
por mi modo de mirarles. 

Señor, bendice mis oídos 
para que sepan oír tu voz 
y perciban muy claramente 
el grito de los afligidos; 
que sepan quedarse sordos 
al ruido inútil y la palabrería, 
pero no a las voces que llaman 
y piden que las oigan y comprendan 
aunque turben mi comodidad. 

Señor, bendice mi boca 
para que dé testimonio de Ti 
y no diga nada que hiera o destruya; 
que sólo pronuncie palabras que alivian, 
que nunca traicione confidencias y secretos, 
que consiga despertar sonrisas.

Señor, bendice mi corazón 
para que sea templo vivo de tu Espíritu 
y sepa dar calor y refugio; 
que sea generoso en perdonar y comprender 
y aprenda a compartir dolor y alegría
con un gran amor. 

Dios mío, que puedas disponer de mí 
con todo lo que soy, con todo lo que tengo.

La onda verde

En la fila del supermercado, el cajero le dijo a una señora mayor que debería traer su propia bolsa de compras, ya que las bolsas plásticas no eran buenas para el medio ambiente.
La señora pidió disculpas y explicó: "Es que no había esta onda verde en mis tiempos."
El empleado le contestó: "Ese es nuestro problema ahora. Su generación no tuvo suficiente cuidado para preservar nuestro medio ambiente."
Tenía razón - nuestra generación no tenía esa onda verde en esos tiempos.
En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosas y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la planta para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que podían usas las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.
Pero no teníamos onda verde en nuestros tiempos.

Subíamos las gradas, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio y oficina. Caminábamos al almacén en lugar de subir a nuestro auto de 300 caballos de fuerza cada vez que necesitábamos recorrer dos cuadras.
Pero tenía razón. No teníamos la onda verde en nuestros días.
Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en esas máquinas consumidoras de energía sacudiéndose a 220 voltios - la energía solar y eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero esa señora está en lo cierto: no teníamos una onda verde en nuestros días.
En ese entonces teníamos solo una televisión, o radio, en la casa -- no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo (se acuerdan?), no una pantallota del tamaño de un estadio. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hagan todo por nosotros.

Cuando empacábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no plastoformos o bolitas plásticas.
En esos tiempos no encendíamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el pasto. Usábamos una podadora que funcionaba a músculo.
Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre pistas mecánicas que funcionan con electricidad.
Pero ella está en lo cierto: no había en esos tiempos una onda verde. Bebíamos de una fuente cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas plásticos cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las plumafuentes con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las hojillas de afeitar en vez de echar a la basura toda la afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.
Pero no teníamos una onda verde por entonces.
En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o un omnibus y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o caminaban, en lugar de usar a la mamá como un servicio de taxi de 24 horas.
Teníamos un enchufe en cada habitación, no un banco de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales de satélites a kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.
Así que ¿no les parece lamentable que la actual generación esté lamentándose cuán "despilfarradores" éramos los viejos por no tener esta onda verde en nuestros tiempos? 

El ladrillo

Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar último modelo, con precaución de no toparse con un chico cruzando la calle sin mirar, y al bajar la velocidad; sintió un estruendoso golpe en la puerta, y al bajarse vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la puerta de su lujoso auto.
Trancó los frenos, dio un brusco giro de 180 grados; y regresó a toda velocidad a donde vio salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucía su exótico auto.
Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo, y empujándolo hacia un auto estacionado; le gritó a toda voz: ¿Qué rayos fue eso?
¿Quién eres tu? ¿Qué crees que haces con mi auto? Y enfurecido casi botando humo, continuó gritándole al chiquillo: !Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte caro! ¿Por qué hiciste eso?
“Por favor, Señor, por favor. Lo siento mucho! no sé que hacer”, suplicó el chiquillo.” Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba hacia alrededor del auto estacionado.
“Es mi hermano”, le dijo. Se descarriló su sillón de ruedas y se cayó al suelo y no puedo levantarlo”. Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo: “Puede usted, por favor; ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado, y pesa mucho para mí solito”. Soy pequeño.
Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta.
Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo y lo sentó en su silla nuevamente sacando su pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del hermano de aquel chiquillo especial. Luego de verificar que se encontraba bien, miró; y el chiquillo le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie… “DIOS lo bendiga, señor…y muchas gracias” le dijo.
El hombre vio como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar a su humilde casita.
El ejecutivo no reparó la puerta del auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo; para recordarle el no ir por la vida tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.
DIOS nos susurra en el alma y en el corazón a travez de su Espíritu

El Vuelo del Halcón

Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.
Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.
El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave.
Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.
Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.
Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.
A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte, “Traedme al autor de ese milagro”. Su corte rápidamente le presentó a un campesino.
El rey le preguntó:
- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?
Intimidado el campesino le dijo al rey:
- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló.
- Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.
¿A que estás agarrado que te impide volar? ¿De qué no te puedes soltar?
Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos, y todo lo que creemos.Convivimos con nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia.Todo lo conocido, cotidiano y fácil…Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles.Deja de aferrarte a tu propia rama y corre el riesgo de volar más alto y quizás en tu vida como en la mía, podamos descubrir que las palabras del gran apóstol Pablo hoy más que nunca están vigentes:
Dios nos ha dado alas para volar alto, tan alto como las águilas y descubrir que sus pensamientos al igual que sus caminos, son mas altos que los nuestros.
Atrévete a volar…

Mas allá del dinero

Se cuenta una preciosa historia de una familia pobre que tenía la facultad de tomar todas las cosas por su lado positivo. Una mujer rica se interesó por ayudarlos.
Un día la visitó un vecino de la familia pobre y le dijo a la señora que no les ayudara porque la estaban embaucando.
Los niños de aquella familia siempre comen cosas deliciosas, lujos que ni yo puedo permitirme -dijo el vecino. La mujer rica fue a visitar esta familia al mediodía.

Estaba parada junto a la puerta, a punto de llamar, cuando oyó que una de las niñitas le preguntaba a otra: -¿Te vas a servir carne con puré hoy?

-No, creo que comeré pollo asado -respondió la otra niña. Al oír eso la mujer golpeó la puerta y entró inmediatamente. Vio a las dos niñas sentadas a la mesa en la que habían unas pocas rebanadas de pan seco, dos papas frías, un jarro de agua y nada más.
A sus preguntas contestaron que imaginaban que su pobre comida era toda suerte de manjares y el juego hacía que la comida les fuera un verdadero festín. -Usted no sabe lo delicioso que es el pan cuando una lo llama torta de frutillas.
- Pero es mucho más rico si lo llamas helado de crema -dijo la otra niña. La señora rica salió de allí con una nueva idea de lo que significa el contentamiento. Descubrió que la felicidad no está en las cosas, si no en los pensamientos .
No pidamos que cambie nuestra suerte, pidamos ser transformados nosotros.
Entonces, veremos que hay bendiciones que nos aguardan en la suerte que nos ha correspondido.


MICRO-REFLEXIÓN:

"Sólo si aprovechamos con rectitud -cristianamente- las épocas de bienestar físico, los tiempos buenos, aceptaremos también con alegría sobrenatural los sucesos que la gente equivocadamente califica de malos."

Eres capaz

Fracasar no significa que somos fracasados... lo que sí significa es que todavía no hemos triunfado.

Fracasar no significa que no hayamos logrado nada... lo que sí significa es que hemos aprendido algo.

Fracasar no significa que hemos sido unos tontos... lo que sí significa es que teníamos mucha fe.

Fracasar no significa que nos hemos desgraciado... lo que sí significa es que estuvimos dispuestos a intentarlo.

Fracasar no significa que no tenemos lo que se necesita... lo que sí significa es que necesitamos hacer algo de manera diferente.

Fracasar no significa que somos inferiores... lo que sí significa es que no somos perfectos. Fracasar no significa que hemos desperdiciado nuestra vida... lo que sí significa es que tenemos una razón para comenzar de nuevo.

Fracasar no significa que debiéramos rendirnos... lo que sí significa es que debemos intentarlo con más fuerza.

Fracasar no significa que nunca lo lograremos... lo que sí significa es que nos tomará un poquito más de tiempo. 

El arquero

Un arquero caminaba por los alrededores de un monasterio hindú, conocido por su dureza en las enseñanzas, cuando vio a los monjes en el jardín descansando y divirtiéndose.

- Qué cínicos son aquellos que buscan el camino de Dios, -dijo el arquero en voz alta- dicen que la disciplina es importante y se emborrachan a escondidas!

- Si tú disparas cien flechas seguidas, ¿qué le pasaría a tu arco?

- preguntó el más viejo de los monjes.

- Mi arco se quebraría -respondió el arquero.

-Si alguien se esfuerza más allá de los propios límites, también quiebra su voluntad -dijo el monje.

-Aquel que no equilibra el trabajo con el descanso pierde el entusiasmo, agota su energía y no llega demasiado lejos.


MICRO-REFLEXIÓN:

"Descanso no es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo".

SOPA DE PIEDRA

Cierto día, llegó a un pueblo un hombre y pidió por las casas para comer, pero la gente le decía que no tenían nada para darle. Al ver que no conseguía su objetivo, cambió de estrategia. Llamó a la casa de una mujer para que le diese algo de comer.

-"Buenas tardes, Señora. ¿Me da algo para comer, por favor?"

-"Lo siento, pero en este momento no tengo nada en casa", dijo ella.

-"No se preocupe - dijo amablemente el extraño -, tengo una piedra en mi mochila con la que podría hacer una sopa. Si usted me permitiera ponerla en una olla de agua hirviendo, yo haría la mejor sopa del mundo.

- ¿Con una piedra va a hacer Usted. una sopa? ¡Me está tomando el pelo!

- En absoluto, Señora, se lo prometo. Deme un puchero muy grande, por favor, y se lo demostraré"

La mujer buscó la olla más grande y la colocó en mitad de la plaza. El extraño preparó el fuego y colocaron la olla con agua. Cuando el agua empezó a hervir ya estaba todo el vecindario en torno a aquel extraño que, tras dejar caer la piedra en el agua, probó una cucharada exclamando: - ¡Deliciosa! Lo único que necesita son unas patatas".

Una mujer se ofreció de inmediato para traerlas de su casa. El hombre probó de nuevo la sopa, que ya sabía mucho mejor, pero echó en falta un poco de carne.

Otra mujer voluntaria corrió a su casa a buscarla. Y con el mismo entusiasmo y curiosidad se repitió la escena al pedir unas verduras y sal. Por fin pidió: "¡Platos para todo el mundo!".

La gente fue a sus casas a buscarlos y hasta trajeron pan y frutas. Luego se sentaron todos a disfrutar de la espléndida comida, sintiéndose extrañamente felices de compartir, por primera vez, su comida.

Y aquel hombre extraño desapareció dejándoles la milagrosa piedra, que podrían usar siempre que quisieran hacer la más deliciosa sopa del mundo.

Moraleja: Con la cooperación se alcanzan resultados notables, aún cuando se parta de contribuciones pequeñas, o incluso insignificantes. Esta es la fuerza milagrosa que tiene el COMPARTIR. Cada uno podemos poner alguna de nuestras virtudes al servicio de los demás y el resultado puede ser espectacular. 

MÁS O MENOS



"Nosotros podemos vivir en una casa más o menos, en una calle más o menos, en una ciudad más o menos, y hasta tener un gobierno más o menos.

Nosotros podemos dormir en una cama más o menos, comer un fríjol más o menos, tener un transporte más o menos y hasta ser obligado a creer más o menos en un futuro.

Nosotros podemos mirar alrededor y sentir que todo está más o menos.



Lo que nosotros no podemos nunca, de ninguna manera,
es amar más o menos
es soñar más o menos
es ser amigo más o menos
es enamorarnos más o menos
es tener fe más o menos
es creer más o menos. 

Un escrito de Padre Hernán Echepare

Repercusiones del fallecimiento del Padre Hernán Echepare

Nota editorial: FALLECIÓ EL PADRE HERNÁN ECHEPARE sp

Amigos no sé si corresponde poner aquí en éste espacio que siempre ponemos palabras de aliento, escritos llenos de espiritualidad, hablar sobre la sorpresa que he recibido en el día de hoy.
Pero lo siento así, ésta mañana de sábado 28 de Enero del 2011 cuando me aprestaba a desayunar, recibí la triste noticia en la voz de Alfredo Musante del Grupo Anunciar contenidos, del cual soy secretario, la lamentable  partida física de Padre Hernán Echepare. En verdad no supe que decir en el momento que me la comunicaban, solo vino a mi mente los momentos vividos junto a él. En diciembre de éste año 2011 que finalizó, estuve frente a él  , en el 2° piso de la editorial San Pablo haciendo una locución, que por cierto fue una noche especial, lo sentí, lo percibí...pero nunca me iba a imaginar que iba a ser la despedida.
 Una vez finalizado el evento, tuvimos la dicha de charlar muchísimo  y en un clima distendido, agradable, amigable con él  hablamos de muchísimos temas, nos propuso seguir apuntalando, crecer, que de los errores debemos aprender, donde reconocimos fallas que como seres humanos normales poseemos - pero nunca hubiese imaginado éste desenlace -
Dios lo ha querido así, la vida se nutre de éstas cosas! 
Estoy muy conmovido... ésa enfermedad que aún no tiene sanación se nos ha llevado a un ser de 42 años lleno de vida, conocimiento, apertura, fue uno de ésos curas que se juega por su gente, que nos apoyaba en todo ésto. Porque cuando muchas puertas - y lo digo con dolor- se cerraban, la puerta de su casa estuvo abierta, no solo para "Anunciar contenidos" sino para éste programa radial al que hemos denominado "Sembrando Esperanza" 
Tal vez no sea éste, el mejor escrito  que haya puesto en mis 46 años de vida, en un sitio web, no importa, pero está hecho desde el corazón, desde el sentimiento, estoy muy conmovido en verdad.
Sé que Él se ha ido físicamente, pero me queda el consuelo que no se irá jamas de mi historia como comunicador social.
Amigos les pido nuevamente, perdón por publicar ésto, pero lo necesitaba!
Hernán a vos te digo...hasta luego!


WALTER OGANDO
PRODUCTOR PROGRAMA RADIAL
SEMBRANDO ESPERANZA

Repercusiones del fallecimiento del Padre Hernán Echepare


Estimados Amigos
Hoy como presidente de ANUNCIAR les transmito una noticia muy triste que involucra el fallecimiento de un amigo muy querido y respetado como fue y lo sera siempre P. Hernan Etchepare de Editorial San Pablo. Siempre desde los inicios de nuestra institucion apoyo todas las iniciativas y deseaba que todos los comunicadores catolicos estemos trabajando unidos, dejando nuestras diferencias de lado. Hoy despedimos con un "Hasta luego Hernan" porque para aquellos que creemos en la resureccion sabemos que este es el paso a la vida verdadera, a la vida eterna.
Chau viejo amigo, gracias por confiar personalmente en las propuestas que siempre te presente y que siempre apoyastes, sin objetar, con una sonrisa en tu rostro y las palabras alentadoras: "Segui adelante con esto..."
Hasta nuestro reencuentro Hernan...!!!

Alfredo Musante
Presidente
ANUNCIAR Grupo Multimedio de Comunicacion
Asociacion Civil

Triste o feliz?



Sólo tus pensamientos te hacen triste o feliz, pobre o rico. Si quieres ser feliz, ama la vida y vive el amor.



Nuestra felicidad no depende de que nos toque la lotería ni de que todo sea fácil en la vida. Es una cuestión de actitud ante las circunstancias y una semilla que se riega día a día.

Aquí tenemos 40 consejos para ser feliz. Son realistas, sensatos y gratuitos, todos los podemos realizar y sus resultados pueden ser mágicos. ¿Lo intentamos?

1. Camina de 10 a 30 minutos todos los días. Mientras camina, sonríe.

2. Siéntate en silencio por lo menos 10 minutos cada día. Enciérrate si es necesario.

3. Escucha buena música todos los días, es auténtico alimento para el espíritu.

4. Al levantarte en la mañana di lo siguiente: Mi propósito hoy es…

5. Vive con las 3 “E”: Energía, Entusiasmo y Empatía.

6. Juega más juegos que el año pasado.

7. Lee más libros que el año pasado.

8. Mira al cielo al menos una vez al día, date cuenta de la majestuosidad del mundo que te rodea.

9. Sueña más mientras estás despiert@.

10. Come más alimentos que crezcan en los árboles y en las plantas y menos alimentos que sean manufacturados en plantas industriales o que requieran un sacrificio.

11. Come arándanos y nueces. Toma té verde, mucha agua y una copa de vino al día (asegúrate de brindar con ella por algo hermoso de lo mucho que hay en tu vida y, de ser posible, hazlo en compañía de quien amas).

12. Trata de hacer reír a por lo menos 3 personas cada día.

13. Elimina el desorden de tu casa, tu auto y tu escritorio y deja que nueva energía fluya en tu vida.

14. No gastes tu precioso tiempo en chismes, cosas del pasado, pensamientos negativos o cosas fuera de tu control. Mejor invierte tu energía en lo positivo del presente.

15. Date cuenta que la vida es una escuela y tú estás aquí para aprender. Los problemas son lecciones que van y vienen, lo que aprendes de estos es para toda la vida.

16. Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo.

17. Sonríe y ríe más.

18. No dejes pasar la oportunidad de abrazar a quien aprecias.

19. La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.

20. No te tomes a ti mismo tan en serio. Nadie más lo hace.

21. No tienes que ganar cada discusión. Acepta que no estás de acuerdo y aprende del (de la) otr@.

22. Estate en paz con tu pasado, así no arruinará tu presente.

23. No compares tu vida con la de otros. No tienes idea del camino que ellos han andado en la vida.

24. Nadie está a cargo de tu felicidad excepto tu mismo.

25. Recuerda que tú no tienes el control de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.

26. Aprende algo nuevo cada día.

27. Lo que la demás gente piense de ti no es de tu incumbencia.

28. Aprecia tu cuerpo y disfrútalo.

29. No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará.

30. Tu trabajo no se ocupará de ti cuando estés enfermo. Tus amigos sí lo harán. Mantente en contacto con ellos.

31. Desecha cualquier cosa que no sea útil, bonita o divertida.

32. La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.

33. Lo mejor está aún por venir.

34. No importa cómo te sientas, levántate, vístete y asiste.

35. Ten sexo maravilloso, siempre con plenitud de tu ser.

36. Llama a tus familiares con frecuencia y mándales correos diciéndoles: ¡estoy pensando en ti!

37. Cada noche antes de acostarse di lo siguiente: Doy gracias por … Hoy logré o conseguí …

38. Recuerda que estás demasiado bendecido como para estar estresado.

39. Disfruta del viaje. Sólo tienes una oportunidad, sácale el mayor provecho.

40. Envía este mensaje a quien te importa.



La flor



La flor no nace para ser hermosa. Nace para ser flor. Su belleza requiere de que quien la mire tenga capacidad para descubrirla. Pueden pasar a su lado cientos... miles... Algunos ni siquiera se percatarán de su existencia. Otros no encontrarán en ella nada singular que la haga resaltar del paisaje que la contiene.

Habrá quienes pensarán que sólo es una flor más. Aún tal vez aparezcan los que le dedicarán un par de miradas atraídos por sus colores y seguirán su camino.

Pero en algún momento aparecerá quien no la considere una flor más, Tenga todo el tiempo necesario para deleitarse observándola en cada milímetro, descubra nuevas sensaciones al acariciar suavemente sus pétalos, y no siga de largo, sino que decida que es una flor demasiado hermosa para no conservarla. Así con profundo cuidado y amor, cavará en torno de su raíz y poniendo todo su cariño y atención la llevará a su propio jardín donde en cada momento pueda tenerla cerca para quererla, apreciarla, dejarse cautivar por ella... para amarla.

Sin embargo nadie le pidió que cambie su color, su forma, su aroma. Ella nació flor. Así también tu vida puede ser como esa flor. Tal vez pasen cientos o miles a tu lado sin percatarse de tus valores, de tus sentimientos, de tu propia existencia. Hasta que alguien con la capacidad interior necesaria te descubrirá en medio del mundo. Y posará en ti sus ojos. Y te hará parte de su mundo. Sin que para ello debas cambiar o mostrarte en forma distinta.

Alégrate de haber nacido flor y espera la llegada de ese gran día. 

Abandonado para Morir


¿Cómo se sentiría usted teniendo un accidente que le cueste la nariz, la mitad de su brazo derecho y todos los dedos de su mano izquierda? Supongo que sus pensamientos no serán muy positivos. Pero eso fue lo que ocurrió al Dr. Beck Weathers, y él ve esa pérdida como el acontecimiento determinante de su vida, el acontecimiento que cambió todo a su alrededor.
«¿Que si quisiera recuperar mis manos?», dijo en una entrevista que le hicieron en el programa «Evening News» de la CBS. «Por supuesto que sí. ¿Que si quisiera tener mis manos para volver a ser lo que fui antes? No».
¿Qué cosa podría llevar a alguien a preferir tan dramática incapacidad? La respuesta podemos encontrarla en el Monte Everest. Porque Beck Weathers fue uno de los que estaba en la cima de esa montaña durante el ahora famoso incidente de 1996 cuando una nevada segó la vida de doce personas.
Weathers tenía cuarenta y nueve años de edad cuando ascendió al Everest. Para ese tiempo, había sido un escalador de montañas durante diez años. Escalar era su pasión.
Weathers siempre dedica mucho tiempo a prepararse para el siguiente viaje. Antes del Everest, había escalado seis de las siete cumbres, las montañas más altas en los diferentes continentes. Y para cada ascenso se sometió a un agotador régimen de entrenamiento.
El 10 de mayo, cuando ascendía a la cumbre, se dio cuenta que tenía problemas. Algunos años antes se había sometido a una operación de queratotomía para corregir su visión. Mientras más ascendía en la montaña, la altitud hizo que sus lentes saltaran de sus ojos, lo que lo dejó prácticamente ciego.
En esas circunstancias, la decisión más sabia que podía tomar Weathers, era quedarse donde estaba y esperar y luego unirse al grupo cuando este viniera de vuelta de la cumbre. Pero pronto la difícil situación en que se encontraba fue superada por un cambio horrendo en las condiciones del tiempo. Una rara ventisca cubrió rápidamente la montaña haciendo que la temperatura bajara hasta unos cincuenta grados bajo cero y aumentando la velocidad del viento a setenta millas por hora. La tormenta obligó a cada uno a luchar por sobrevivir. En toda esta situación, Weathers quedó abandonado en la montaña. Pasaron las horas y cayó en un estado de coma hipotérmico.
Sus compañeros lo buscaron durante horas sin dar con él. El 11 de mayo, temprano en la mañana lo encontraron. Estaba cubierto con hielo y apenas respiraba. Supusieron que de un momento a otro moriría, de modo que lo dejaron donde estaba, volvieron al campamento y le avisaron por radio a su esposa que había muerto.
Nadie ha salido de un coma hipotérmico y ha sobrevivido, excepto Beck Weathers. De alguna manera él recuperó las fuerzas, se incorporó, buscó el camino y tambaleándose, llegó al campamento. Su chaqueta estaba abierta, su rostro estaba tan negro por las quemaduras que era difícil reconocerlo y su brazo derecho que había estado expuesto tenía un aspecto blanco mármol y estaba congelado en una buena parte.
Aun después de su milagroso retorno al campamento, nadie creía que Weathers sobreviviría. Pero él se mantuvo luchando. De regreso en su casa en Dallas recibió atención médica. Fue sometido a diez operaciones; le amputaron los dedos de su mano izquierda, le amputaron el brazo derecho a la altura del codo y le construyeron una nueva nariz usando piel de otras partes de su cuerpo.
Al final, Weathers tuvo que someterse a un proceso de aprendizaje radical. Él cree que cambió sus manos por algo mucho más valioso: lecciones sobre él mismo, sus valores y su vida. Él confiesa:
Probablemente sea la persona más feliz ahora, después de haber pasado por todo lo que me ha ocurrido. Tengo un juego diferente de prioridades. Uno nunca sabe quién es y qué es, sino hasta que ha sido realmente probado. Usted gana muchísimo más cuando el fracaso lo golpea que lo que pudiera enseñarle el éxito.
La actitud de Weathers refleja más que sòlo gratitud por sobrevivir a una tragedia que pudo haberle causado la muerte. Él muestra su capacidad para aprender lo que le ha permitido cambiar su vida para bien. Al hacer del sufrimiento su mejor amigo, ha transformado sus fracasos en victoria.